VI Festival Internacional de Cine Fantástico de Torremolinos 2016

28 de octubre, Día 2

 

La bondadosa mirada de la auténtica muñeca Annabelle, a la que no conviene sacar del cristal, y que en nada se parece a la que Hollywood ha utilizado en un par de films para acojonar al respetable, nos acompaña desde nuestra salida de la gala inaugural.

Con la sensación, más tarde confirmada, sobre el mayor nivel en la calidad de las producciones, que pueden convertir a esta sexta edición del Festival, en el mejor de todos los certámenes hasta el momento, nos precipitamos, en la jornada de ayer, a una intensa velada de siete horas, dominada por la cita con los cortometrajes a concurso, situación que se extenderá hasta el domingo, en pases de dos horas que comienzan a las 17:00, hasta completar tres sesiones.

La compañía de Sergio Sánchez, de quien hoy podremos ver una selección de sus cortometrajes a las 20:30, la cual no os deberíais perder, y de mi fiel escudero, Antonio del Visso, garantizan una interminable e impagable charla cinéfila para los días que restan, que seguro, van a resultar del todo apasionantes.

Sin más dilación, y como la jornada dejo bastante que comentar, aquí os dejamos con lo de verdad importa, las producciones presentadas a competición en sus diferentes formatos.

 

 

Cortometrajes a Concurso

 
– ABUELO (*): de Borja Muñoz Gallego. Una joven pareja se muda a la casa del abuelo de uno de ellos, desde que llegan, ella queda sobrecogida por un armario antiguo, que domina el centro del salón. Típica historia de terror, se agradece que no exceda su metraje, pero tampoco aporta nada nuevo dentro del terreno del susto fácil.

– LA CENA (**): de Karim Shaker. Una pareja visita a otra para la cena que da nombre al título, en la que la mujer que los recibe, parece tener un grave trastorno tras haber dado a luz. Un cortometraje tenso, de potente sonido y aliento cercano a lo sepia, mezcla varios estilos de terror, con un claro homenaje a los clásicos. Correcto.

– EL COLUMPIO (*): de George Rojas. Trabajo de animación con estilo tradicional, con el columpio en cuestión como eje central de una historia, que hace alusión al propio ciclo de la vida. Demasiado largo aunque bien realizado.

– EXTRATERRESTRES (**) de Simón Fariza. Mari Carmen esta harta de los hombres, y tras su último desengaño amoroso, decide marcharse a Ganímedes para comenzar una nueva vida junto a los extraterrestres, mientras su hermana Lola intenta hacerla entrar en razón. Divertido y convincente por la buena actuación de sus actrices, Laura Salcedo y Ana Burguet. No se extiende, y se recuerda con simpatía.

– HIJAS (**): de Los Hermanos Prada. Dos hermanas, una de ella convaleciente tras un accidente de coche, charlan mientras una de ellas come, sobre su relación complicada con el padre de ambas. Rodado en B\N, plantea otro interesante duelo interpretativo entre actrices, en este caso Violeta Orgaz, y la gran Macarena Gómez, que se deja la piel para dar forma a su personaje.

– THE DRAGON’S SCALE (*): de James Cunningham. Un padre y un hijo de corta edad, van a la búsqueda de un mítico Dragón, para que les conceda un deseo. Desde las exóticas tierras neozelandesas llega este cortometraje, que puede presumir de un buen presupuesto y de una buena factura técnica, pero que desgraciadamente, ofrece una conclusión poco estimulante.

– DÉJALA IR (**) de Arie Socorro. Unos recién casados, se hallan en plena disputa, con la mujer encerrada en el baño, mientras el marido recibe misteriosas llamadas de teléfono, que le instan a, como dice el título, dejarla ir. Corto mexicano que también presume de una buena factura técnica, falla solo en los previsible que resulta, pero al menos es más contundente en su exposición.

– PROTOCOLO 9.84 (*): de Luis Miguel Granda. En un futuro cercano, las pruebas de selección para la empresa más importante del mundo, se han convertido en un ejercicio de pura agresividad corporativa. Con una pobre ambientación, y unas actuaciones por encima del propio argumento, que finaliza de una forma bastante inverosímil para uno de sus tres protagonistas, el protocolo 9.84 no acaba de ajustarse como un trabajo convincente.

– RED (**): Corto de animación tradicional, muy básico, realizado con carboncillo, hace referencia al mito de Caperucita y El Lobo, muy breve pero interesante.

– SAVE (**): de Iván Sáinz. Un solo escenario, una pareja cuida de su bebe mientras algo extraño parece sucederla a uno de ellos. Desde Alemania, y avalado por varios premios, se presenta esta historia encerrada en in bucle de dolor y pérdida. Funciona apoyado en su brevedad.

– SOBREVIVIENTE (*): de Alfonso Chaves León. Un individuo se haya encerrado en un maletero, mientras intenta por todos los medios contactar con alguien que lo rescate de tal situación. Repetitivo y mal interpretado, los supuestos giros desembocan en una idea trillada y poco convincente.

– CÓMPLICES POR ACCIDENTE (*): de Alfredo Panadero. Dos atracadores, uno disfrazado de guardia civil, perpetran por separado el asalto a una gasolinera, encontrándose en una situación en la que deben colaborar o matarse entre ellos. El más gamberro de los exhibidos, transita con un estilo que mezcla lo tarantinesco, con el humor patrio más cañí, simpático pero olvidable.

 

Largometrajes a Concurso

 

Previamente, a las sesiones, se exhibieron los cortometrajes almerienses LOCO JONES Y MILLENIUM, ambos de Jaime García, y muy en la linea distendida del recién mencionado “Cómplices por accidente”. Destaca el primero por su homenaje a los clásicos del cine de los 80, con especial significación para la trilogía de Indiana Jones, que incluso pone parte del título al mismo.

 

 

SWEET GIRLS

El cine francés gira en torno a una órbita en constante peligro, su habitual pretenciosidad, unido a un estilo muy cáustico y distante en las formas, suele provocar rechazo en gran parte del público, no así en la crítica, que suele alabar bastante todo lo proveniente del país vecino.

Por suerte, y desee hace algunos años, existe una nueva generación de realizadores galos, que parecen estar realmente esforzándose por acercar su cine a un concepto más universal, que no traiciona del todo los conceptos pretéritos, pero si se muestra más cercano y cálido con el espectador.

Subidos a esa nueva ola, se encuentran Jean-Paul Cardinaux y Xavier Ruiz, dos autores casi noveles, – Cardinaux es responsable del guión, e incluso del montaje – provenientes de la televisión, y responsables de Sweet Girls, la historia de dos adolescentes aburridas, que durante un breve periodo vacacional, deciden iniciar una pequeña revolución en el núcleo de edificios donde residen.

La energía de sus directores, que parecen saber colocar la cámara en el lugar adecuado, pese a algún que otro exceso, convierte a esos majestuosos monstruos de hormigón en otro personaje más de un argumento, en el que solo hay cabida para jóvenes y ancianos, lo que provoca la ausencia facial de todos los personajes de mediana edad, factores que configuran, con mayor o menos acierto, un intento por mostrar un particular ejercicio de estilo propio, que al menos por el esfuerzo, merece la pena señalar.

Mención especial aparte para Viviana Aliberti y Jade Amstel, las dos ninfas malintencionadas que monopolizan la cinta, su frescura y desparpajo, instalado en un lenguaje soez muy propio de la edad que las contempla, en indudablemente el hallazgo mas notable que se puede destacar de un argumento que pese a intentar contener algunos trazos de crítica social, funciona más como una fábula juvenil, en el que estas dulces chicas, hacen y deshacen a su antojo.

Precisamente, y para terminar, ese es el punto donde el argumento se desploma, condenado a un final que por desgracia, anula todos los logros obtenidos hasta ese momento, seguramente porque toda historia de Esopo, o de Jean de la Fontaine, debe acabar con un discurso moral bienintencionado, algo que quizá valiera para hace un par de siglos, pero ahora, en pleno 2016, resulta más bien una tomadura de pelo.

 

 

SHORTWAVE

La importancia del sonido, en este caso súbito y atronador, insertado en la clásica historia ambientada en un solo escenario, sobre el que una joven pareja intenta recomponer los pedazos destrozados de su relación en un nuevo hogar aislado, tras la dolorosa pérdida de la hija pequeña de ambos, desaparecida en extrañas circunstancias tiempo atrás.

El film supone el debut tras la cámara de Ryan Gregory Phillips, que ademas ejerce como guionista de un argumento sumamente complejo, que va desmadejando sus secretos de forma excesivamente contemplativa, con largos paseos domésticos de su protagonista femenina, factor que puede llegar a crispar por momentos al respetable, sobre todo cuando intensifica el volumen de su discurso.

A favor, que sus conclusiones son más que aceptables, y completan el misterioso puzzle con solvencia, protegido por un decente trabajo de dirección, bien apoyado en un trabajo de fotografía notable, que confiere entidad a la producción, y algunas notas electrónicas en la banda sonora, bien conectadas a las ondas radiofónicas que monopolizan el aliento narrativo de la obra.

La buena química entre los protagonistas, Cristobal Tapia y Katie Carthen, supone otro factor positivo de la cinta, pese a algún que otro efluvio romántico a modo de flashback, que por suerte, no resulta redundante, con el detalle de la actriz, que pronuncia alguna que otra frase en español en algún momento de máxima tensión.

Finalmente, puede que Shortwave no resulte un trabajo memorable, es bastante probable que solo los más cinéfilos le encuentren valor a la propuesta de Phillips, quizá lo mejor que se pueda decir de ella, es que no cae del lado de ninguna corriente convencional, y en ese punto, donde construye su propio discurso con originalidad, obtiene el aprobado con cierta suficiencia.

 

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