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T2: Trainspotting

¿Recordáis donde estábais cuando se estrenó Trainspotting (Danny Boyle, 1996)? Os pongo en antecedentes. Ese año Aznar derrocó a Felipe González en una de las elecciones más reñidas de la historia de nuestra democracia, The Fuggees triunfaban con Killing Me Softly, Hostal Royal Manzanares era líder de audiencia y El Gran Wyoming estrenaba la primera encarnación de Caiga quien Caiga. Personalmente, tenía 22 años recién cumplidos y quedé fascinado por la estética, montaje y argumento de la película de Danny Boyle.

Y ahora, así de golpe, los personajes que tenía en mi memoria y que me dieron tan buenos momentos vuelven a la pantalla tras veinte años de espera. El Partido Popular ha logrado la mayoría en otras elecciones disputadísimas, triunfa Cuéntame como líder de audiencia y El Gran Wyoming sigue en la brecha. A mí me pillan más mayor pero con las mismas inquietudes que tenía en los noventa, un poco más viejo y, en muchos casos, totalmente desligado de la gente que era importante para mí en los noventa. No ha habido ningún detonante para olvidar nuestra amistad, ni una escapada “a lo Renton”, ni un robo, ni cárcel… Solo ha pasado la vida, una sucesión de momentos que, sin darte cuenta y sin pensarlo, te plantan veinte años más tarde con un esquema vital diferente.

Tras veinte años huído de Edimburgo, Renton ha cambiado radicalmente su vida. Tras robarles 16.000 libras a sus amigos de siempre, huyó a Amsterdam y se estableció como una persona común, dejando en la estacada a Sick Boy, Begbie y Spud. Después de dos décadas, en un gimnasio se da cuenta de que su vida actual no la ha elegido sino que se ha adaptado a las circunstancias para huir de una caída al abismo que le hubiera llevado a una muerte segura. Pero, al igual que muchas personas de mi generación, comprueba que su vida es aburrida y monótona. Echa de menos sus juergas, el nihilismo y, sobre todo, el placer de consumir heroína.

Que quede claro una cosa: la heroína es malvada. He visto morir a mucha gente y degradarse a límites insospechados. No es todo color y fantasías animadas, ni Lust for Life, ni Primal Scream, es más Lou Reed: oscura y decadente.

Ese regreso a los orígenes que todos hacemos alguna que otra vez, reconciliarnos con los amigos de la infancia, visitar los lugares comunes que nos han marcado son el punto clave de una película que apela a la nostalgia del espectador y de los personajes. Un canto a la nostalgia aderezado por unos, quizás excesivos, remaches de la anterior película. Danny Boyle quizás se excede con los trucos que le han funcionado muy bien en Trainspotting (1994), esos trucos de montaje que nos dejaron descolocados ahora te sacan ligeramente de la trama y ya no resultan tan innovadores como hace veinte años.

Los que somos fans de la película original hemos disfrutado muchísimo con la película pues los lugares, personajes y guiños nos han sorprendido gratamente estableciendo un vínculo ineludible entre las dos películas. También, al igual que en la cinta de 1994, tras el final, os preguntaréis: “¿Qué ha pasado con Renton?”. A mí me encantaría saberlo y espero que dentro de veinte años, volvamos a ver a Sick Boy, Spud, Begbie y, por supuesto, Renton.

No voy a hablar de la actuación de los protagonistas pues creo que los personajes creados por Irvine Welsh en la novela y Danny Boyle en las dos películas son tan carismáticos que tienen más importancia que la propia actuación. El mejor calificativo que se me ocurre es que no hay actores: son realmente ellos.

Sabéis, los que estáis acostumbrados a mis textos, que soy un firme defensor del cine en versión original, en este caso os ruego y aconsejo que la veáis en su idioma original.

Han pasado 20 años desde que Mark Renton abandonara Escocia, y la heroína. Ahora, Renton vuelve a su tierra natal con el objetivo de rehacer su vida y reencontrarse con sus amigos de toda la vida: David “Spud” Murphy, y Simon “Sick Boy” Williamson; al mismo tiempo que Francis “Franco” Begbie sale de la prisión con sed de venganza. Esta historia de drogas ambientada en Edimburgo vuelve 20 años después del estreno de la primera película con el reparto original formado por Ewan McGregor (‘Moulin Rouge’, ‘Lo imposible’) en el papel que catapultó su carrera; Jonny Lee Miller (‘Sombras tenebrosas’) en el papel de Sick Boy, Ewen Bremner (‘Match Point’) como Spud y Robert Carlyle (‘Érase una vez’), que da vida a Begbie. El guión estará firmado por John Hodge, autor de la adaptación original de la novela homónima de Irvine Welsh.

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