Reseña Lo que más me gusta son los monstruos, de Emil Ferris (Reservoir Books, 2018)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

Esta es la historia de Karen Reyes, una peculiar niña de diez años que vive en la oscura Chicago de finales de los sesenta. Lleva un diario gráfico que refleja su pasión por las películas de terror de serie B y la iconografía de las revistas pulp de monstruos. Se retrata a sí misma como una niña-lobo vestida de detective y, como tal, se propone un día resolver el misterio que se rodea el asesinato de su bella y enigmática vecina del piso de arriba, Anka Silverberg, una superviviente del Holocausto.

Antes de adentrarme en el cómic en sí, creo que hay que contar la historia de superación de Emil Ferris: antes de dedicarse tardíamente al cómic, trabajó de ilustradora médica y técnica, así como de diseñadora de juguetes. En el año 2001 contrajo una gravísima enfermedad (el virus del Nilo Occidental, cuyas complicaciones suelen ser meningitis, encefalitis y afasia) que la dejó paralizada de las piernas y de una mano. Lo más sorprendente de todo es que escribió esta novela gráfica como parte de la terapia para dominar la enfermedad y que, gracias a su tesón y esfuerzo, logró recuperarse de ella; este es otro de los grandes casos de superación personal que podríamos enmarcar dentro del poder sanador del arte.

Ahí no acaba la cosa, ya que tras muchos obstáculos (cambio de editorial, impresión en Corea, problemas legales del barco que transportaba los libros…) la primera edición de 10.000 ejemplares se agotó al instante y hubo que encargar una nueva de 30.000, así que todo el esfuerzo conllevó a una de esas recompensas vitales, de la clase que no se olvidan fácilmente.

Centrándonos ya de lleno en la obra, lo que más llama la atención de la misma es su aspecto visual libre y experimental al mismo tiempo. Las páginas imitan a las de un diario, con hojas con rayas, sobre las que su joven protagonista plasma con una gran paleta de lápices de colores sus dibujos de monstruos, los cuales son un claro y sentido homenaje a los años 50, donde las viejas películas de la Universal y los ya míticos cómics de EC inundaban las salas de cine y los estantes de los kioskos.

La historia en sí tampoco se queda corta, ya que tenemos una adictiva trama donde veremos prácticamente de todo: desde temas escabrosos y turbios como la Alemania nazi hasta pasar por un elenco de secundarios bastante siniestros en su mayoría, sin olvidar, por supuesto, a esos freaks que se pasean por estas páginas. Todo ello forma parte del gran misterio que aquí se nos plantea y que del cual no podemos decir otra cosa de que es una gran hazaña.

No suelo releer, pero es que en este caso no he podido evitarlo, ya que es ese tipo de crónica con numerosas capas y ramificaciones, donde he descubierto nuevos matices con cada revisión.

No puedo finalizar este análisis sin destacar la excelente edición española por parte de Reservoir Books, que respeta el diseño original del libro, incluyendo un excelente trabajo de maquetación y rotulación de esos que destilan un amor exquisito hacia la obra.

Decir que los derechos de su adaptación cinematográfica han sido adquiridos por Sony, y el proyecto ya está en preproducción bajo la dirección de Sam Mendes: una elección muy acertada, ya que creo que Mendes va a realizar un fantástico trabajo. Comentar también que este mismo año se publicará su segunda parte, así que habrá que esperar con ansia creciente a que no tarde mucho en publicarse por nuestro país.

En definitiva: Lo que más me gusta son los monstruos es una historia inolvidable por lo que cuenta, por cómo lo cuenta y por las circunstancias en las que se ha escrito….con lo que no me queda otra que decir que estamos ante una de las mejores novelas gráficas de este año (ya os acordaréis de mí cuando salgan los listados). Imprescindible.

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