Reseña Estación Central, de Lavie Tidhar (Alethé, 2018)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

Una diáspora mundial ha dejado un cuarto de millón de personas a los pies de una estación espacial. Las culturas chocan en la vida real y en la virtual. La vida apenas tiene valor, y la información tiene incluso menos.

La Estación Central es el núcleo interplanetario en medio de todo: la Tel Aviv con sus constantes cambios; una potente arena virtual y las colonias espaciales donde la humanidad se ha marcado para escapar de los estragos de la pobreza y la guerra. Todo está conectado por los Otros, poderosas entidades alienígenas que, a través de la Conversación (un torrente inestable de conciencia) suponen el inicio de un cambio irreversible.

En la Estación Central, los humanos y las máquinas siguen adaptándose, prosperando e incluso… evolucionando.

De la última obra de Lavie Tidhar publicada en España por la joven editorial Alethé (recordemos que ya hay editadas por estos lares un par de títulos más del autor: ‘Osama’ y ‘Un hombre sueña despierto’) se podría decir sin miedo a equivocarnos de que es difícil su categorización. Tenemos 13 relatos/cuentos que nos narran fragmentos de la vida de ciertos personajes y las relaciones que los unen, todo bajo el techo de la arquitectura mastodónica de La Estación Central.

Todos ellos son habitantes de la clase baja de Tel Aviv y están a la sombra de la sociedad, pero aún viviendo en un perfil bajo, tienen unas características que los hacen especiales, radicando ahí una de las grandes bazas de las que consta la novela.

Con el transcurso de los capítulos nos vamos percatando de que el conjunto de todos los elementos con los que juega Tidhar consigue crear una obra muy pensada y repleta de reflexiones, ideas y conceptos de esos que nos gusta tanto a los lectores de sci/fi.

Un consejo con respecto a este apartado: si lo que en principio os parece críptico o raro, no os preocupéis ya que todo va cogiendo forma dentro de los propios límites de la novela y que, una vez que somos conscientes de su verdadera dimensión, querremos cada vez más de esta adictiva obra poliédrica.

Me ha sorprendido mucho el estilo de narración del autor, donde conviven sin problemas lo poético y lo directo como si fueras tu mismo el que está observando los hechos pero rodeándolos a su vez de una pátina de realismo fuera de lo normal. Es muy difícil describir con palabras dicho recurso, pero lo que sí os puedo asegurar es que estamos ante algo muy especial y original.

Al igual que el increíble elenco de personajes que encontramos por aquí, la figura de la Estación Central se convierte en uno más, al ser el eje multicultural desde donde parte todo el collage del que se vertebra la propia obra.

En definitiva: Estación Central es una historia muy entretenida y compleja a la vez y que recomiendo acercarse a ella con un ritmo pausado de lectura, obteniendo así una mejor comprensión de todos los vericuetos que encontramos en sus páginas.

Sus personajes, los temas tecnológicos, religiosos y sociales, y la estructura en la que está construida la novela, la convierten sin dudarlo en una de las mejores novelas de este 2018.

Etiquetas

You may also like...