EL WESTERN: RECORRIDO HISTÓRICO Y DUELO FINAL ENTRE CINE CLÁSICO Y MODERNO (III)

ORÍGENES Y LA ÉPOCA DORADA 2

CENTAUROS DEL DESIERTO (1956)*******************************

Si hay algo que manifiesta la superioridad de John Ford en el género, esto es sin duda la cantidad de tiempo que dedicó al tema en su filmografía, espaciado en varias décadas, factor que le permitió profundizar en la psicología de sus personajes, hasta un punto de maestría absolutamente incontestable.Centauros-cartel.

Pero no es únicamente el concurso de un Ford más veterano lo que confiere a estos buscadores – “The Searchers” es su título original – un aliento único, es la presencia de un John Wayne con el rostro y las formas ya esculpidas en mil tiroteos previos, o la banda sonora de Max Steiner, así como unos escenarios, muchos de ellos naturales, y bellamente fotografiados en color, los que componen el crisol perfecto sobre el que dibujar un relato marcado por una deseada y tumultuosa complejidad.

La odisea de Ethan Edwards, un individuo de oscuro pasado, por encontrar a su sobrina, raptada por los indios, es la búsqueda de la última posibilidad de redención que le queda a un personaje, incapaz de perdonarse los profundos sentimientos de odio hacia los Comanches, que en último extremo, señalan directamente al propio realizador, acusado años más tarde de racismo por contemplar en su obra un ensalzamiento del hombre blanco, por encima de los verdaderos propietarios de la riqueza natural en el territorio americano.

Es por eso, que el portazo final, posiblemente el encuadre más perfecto jamás filmado, unido a una de las conclusiones más míticas de la historia del cine, redime cualquier comportamiento incorrecto producido hasta la fecha, mientras el resto del metraje se muestra ambiguo y emocionalmente inestable, a la altura de las mejores obras del celuloide, esas que componen el argumento por el que se suele decir, con toda justicia, que nos encontramos ante el séptimo de los artes.

centauros-del-desierto-25-11-12-a

Todo ello sin abandonar en ningún momento un sentido práctico de la aventura, que luce esplendorosa a través de valles de la muerte, la mayoría desérticos, otros veces nevados, es un viaje por los lugares comunes del mejor Western, que igualmente hará las delicias de aquellos que solo deseen 120 minutos de pura evasión, sin buscar la complicidad con el aspecto más complejo del film, lo que en último extremo, le confiere aún más valor como obra cinematográfica, por su capacidad de satisfacer a cualquier tipo de espectador que se acerque a tan legendario relato.

Avanzando hacia finales de los 50, y en pleno auge del Western, directores como el mencionado Delmer Daves, continúa su periplo en el género a través de títulos con LA LEY DEL TALIÓN (1956), entretenido y recomendable trabajo, con un siempre ambiguo Richard Widmark como protagonista, dando vida a un hombre blanco criado por Comanches, y acusado de varios asesinatos, que se presenta como la única esperanza de un grupo de colonos, atacados y asediados por la tribu rival Apache.

descargaEn 1957, John Sturges recoge la épica del mítico enfrentamiento del sheriff Wyatt Earp en el OK Corral de Tombstone, con DUELO DE TITANES, entregando el protagonismo a un Burt Lancaster siempre superior, bien secundado por Kirk Douglas, enfundado en la piel de Doc Holliday, fiel escudero azotado por la tuberculosis, en el desigual combate que les aguarda contra la Banda de los Clanton. Brillante trabajo técnico, en el que destaca la fotografía a color de Charles Lang, así como el elocuente trabajo de dirección y de montaje, en una de esas elegante piezas de artesanía, tan características en el periodo clásico de un Hollywood aún reluciente.

También de Delmer Daves es EL TREN DE LAS 3:10 (1957), a partir de una historia de Elmore Leonard, que cuenta los avatares del traslado de un peligroso delincuente, con el rostro de Glenn Ford, hasta que alcance el tren que da nombre al título, y que debe llevarlo a Yuma, donde será juzgado, mientras su banda traza un plan para intentar rescatarlo. Un film que se beneficia del oficio del realizador tras la cámara, y que muestra un aspecto más complejo del esperado en un principio, gracias sobre todo, a una puesta en escena tan modesta como eficaz, y al uso de una fotografía en blanco y negro muy adecuada, ideal para potenciar la tensión derivada de tan inspirado argumento. Por último, y estrenada en 1959, hay que 18968058.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxdestacar EL ÁRBOL DEL AHORCADO, cinta que contó con un gran éxito de público en la época, para otra historia de personaje ambiguo, al que da vida Gary Cooper, un médico de turbio pasado, que ha de hacerse cargo de la única superviviente del asalto a una diligencia, que se ha quedado ciega tras el mismo. De nuevo, un preciso trabajo de dirección a cargo de Daves, que no excede en una coma su labor, apoyado en la brillante composición musical de un Max Steiner siempre impagable.

Cambiando de tercio, y de manos de un realizador de la talla de Arthur Penn, autor derivado en los 60 a relatos de corte fronterizo, a través de grandes obras como “Bonnie & Clyde” o “La Jauría Humana”, se presenta EL ZURDO (1958), nueva y estilizada biografía, fotografiada en B/N, de Billy el Niño, con Paul Newman de protagonista, otro actor que se hará notar de forma palpable en el género con excelentes caracterizaciones, aquí al servicio de tan mítico personaje, al que presta su porte, y su carácter firme a la par que irónico.

El maestro William Wyler, vuelve a incidir en el género con HORIZONTES DE GRANDEZA (1958), vibrante encuentro entre dos caracteres absolutamente alejados, el de Gregory Peck, que representa la tranquilidad y la contención del Este, contra Charlton Heston, la imagen ruda y agresiva del Oeste, a través de la historia de un antiguo capitán de barco, que viaja a un rancho de Texas para pedir la mano de la hija a rico ganadero. Grandes escenarios, excelente banda sonora y el pulso siempre firme de su director, la convierten en una obra de calidad, a la que quizá solo hay que reprochar un metraje algo excesivo.

 

 

 

Etiquetas

You may also like...