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Daredevil, temporada 2: Vuelve el demonio

La segunda temporada de Daredevil aterrizó en Netflix el 18 de marzo en medio de un entorno difícil. El público comienza a estar algo hastiado del mundo superheróico (quizás, solo quizás), después del torbellino de fama imposible de Deadpool, con el tsunami que iba a suponer Batman v Superman solo unas semanas después y con el enorme hándicap de superar su excelente primera temporada (a todos los niveles: crítica y público) y el reciente eco que dejó Jessica Jones en Netflix. ¿Es el momento oportuno para la vuelta del demonio de Hell’s Kitchen? ¿Estará la historia y las nuevas tramas a la altura?

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Daredevil es una serie que, incluso alejándola del sello Netflix o incluso del envoltorio Marvel, tiene personalidad propia: una estética oscura, unas escenas de acción excelentes y un desarrollo pausado. Marca de la casa. Su primera temporada servía como un formulario de presentación de Matt Murdock / Daredevil (Charlie Cox), sus motivaciones para convertirse en justiciero de noche y abogado de día, el origen de sus poderes y habilidades y el mundo que le rodea, incluidos Foggy Nelson (Elden Henson) y Karen Page (Deborah Ann Woll). A partir de su mitad, la serie cambia su atención en Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio), siendo el villano el auténtico motor de la serie. Las presentaciones ya están hechas así que, en esta ocasión, la serie nos deja tres historias principales, que se van intercalando y avanzando a la par hasta el punto final donde (más o menos) confluyen todas.

La segunda temporada arranca poco después del final de la primera temporada: Fisk ya no debe suponer un problema para las sufridas gentes de La cocina del infierno y Nelson & Murdock puede dedicarse a aquello para lo que fue creado: solucionar los problemas legales de los desfavorecidos. Matt, Foggy y Karen siguen igual de pobres, pero mucho más orgullosos al ver que su labor va obteniendo resultados. La situación cambia por las noches: Fisk ha dejado un hueco de poder que las bandas quieren reclamar en su beneficio, comenzando a gestarse una peligrosa guerra de bandas, pese a que la fama de Daredevil no deja de crecer. El hombre sin miedo no es el único justiciero de la ciudad: han comenzado a aparecer criminales asesinados, cosidos a balazos, incluso grupos enteros, como si un ejército se encargase de ajusticiar al crimen de la ciudad sin piedad. El único pero que se le puede achacar a esa teoría es que no se trata de una milicia de justicieros… es obra de una única persona: Frank Castle, The Punisher.

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La primera de las tramas que nos trae la nueva temporada está centrada en Punisher, un personaje que en los cómics comparte gran parte del universo de Daredevil y que ya ha tenido varias representaciones en películas, encarnado en actores como Dolph Lundgren, Thomas Jane o Ray Stevenson. El actor encargado de dar vida a Frank Castle para Netflix es Jon Bernthal (visto en The walking dead) y la conclusión es clara: quizás estemos ante el mejor Punisher de todos, tanto a nivel de actuación como de tratamiento del personaje. Tradicionalmente, Frank Castle es un antiguo soldado de élite que pierde a su familia en un tiroteo entre bandas rivales. Frank, destrozado por la situación, decide tomarse la justicia por su mano y decide acabar con cuantos culpables encuentre en su camino. Se convierte en juez, jurado y verdugo mientras continúa atormentado por la pérdida de sus seres queridos. Ese mismo tratamiento es el que recibe en esta ocasión y la primera parte de la temporada se dedica a presentar al personaje y establecer su relación con Daredevil. Como el mismo Castle reconoce, Daredevil está a un par de malas noches de convertirse en Punisher, son dos caras de la misma moneda, separadas por su idea de justicia y castigo. Los primeros tres capítulos de la temporada se centran en el conocimiento mutuo de ambos personajes mientras se enfrentan a enemigos comunes, reflejados en las bandas que intentan tomar control de Hell’s Kitchen. El punto cumbre de esta primera tanda de episodios llega en el tercero, donde Castle y Murdock, Punisher y Daredevil, exponen sus puntos de vista en una azotea, capítulo rematado con una escena de acción que quita el hipo y que se hizo viral en Internet al poco tiempo de su estreno, una locura de plano secuencia donde Daredevil se enfrenta a una banda mientras desciende por una escalera. Deja en pañales a cualquier escena vista en su primera temporada.

La primera parte de la temporada, además de asentar los principios de un personaje como Punisher y dejarnos excelentes escenas de acción, sirve para comenzar a dar importancia a un personaje como Karen Page, a medio camino entre la compañera romántica de Murdock y una inquieta investigadora, que quiere llegar al fondo de la verdad. El inicio de una posible (y previsible) relación amorosa con Murdock salta por los aires cuando aparece otro de los personajes clave de la temporada (y de las futuras entregas del personaje): Elektra Natchios (Elodie Yung). El personaje ya había aparecido como una referencia de Foggy en la primera temporada, pero esta vez aparece para quedarse. Su relación con Matt se narra a base de flashbacks que nos llevan a sus años de universitarios con una relación que alejaba a Matt de su impoluto lado cristiano. Y es que Elektra es así: un personaje capaz de llevar más allá a Matt Murdock y a Daredevil, de hacer emerger su lado más oscuro. Elektra necesita a Matt para investigar acerca de la inversión de su herencia millonaria en una empresa de dudoso prestigio, con posibles implicaciones con la yakuza japonesa y cuando la cosa se tuerce (previsible) necesitará a Daredevil. Elektra y Karen son totalmente opuestas a todos los niveles y suponen una dualidad que va a atormentar (aún más) al pobre Matt.

La aparición de Elektra y su trama va a confluir con el juicio a Frank Castle, donde la serie se vuelve, temporalmente, en una serie de abogados (sin llegar a los niveles de la recomendadísima American crime Story: The people v O.J. Simpson). Quizás sea este el punto donde Matt Murdock, el abogado católico apesadumbrado, se convierte en el peor personaje de la temporada. O, al menos, el más aburrido. Foggy tiene que tomar las riendas de la defensa de Castle, junto con las pesquisas de Karen, mientras que Daredevil toma por asalto la vida de Murdock, anulando su vida profesional. El personaje interpretado por Charlie Cox se vuelve aún más pesimista, castigado por la culpa, incapaz de tomar decisiones alejadas de su traje de héroe, sustituyendo su actitud por el trabajo de vengador nocturno con Elektra. Afortunadamente para el ritmo e interés de la serie esta situación dura poco ya que la aparición del culto conocido como La Mano y el final del juicio de Castle terminan por dinamitar la situación y conducir a la tercera parte de la temporada: el enfrentamiento con La mano.

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La mano es un culto oscuro, terrible, que ya había aparecido de manera velada en la primera temporada centrada en la presencia de Nobu. En la segunda temporada aparece en todo su esplendor, llenando los tejados de Nueva York de silenciosos ninjas revividos. Sus planes permanecen ocultos y resultan un gran problema para Daredevil, incapaz de detectarlos y enfrentarse a ellos con la superioridad que le deberían conceder sus dones. Para terminar de cerrar el círculo sobre Elektra, Murdock y La Mano aparece Stick (Scott Glenn), mentor de Daredevil, para completar lo que había indicado en su presencia de la primera temporada: La Mano está en Nueva York para quedarse y buscar al Cielo Negro, una presencia que les haría volverse casi invencibles y controlarlo todo. Stick y sus acólitos, conocidos como la Casta (dejemos la política española a un lado, por favor) son los encargados de evitar que eso ocurra. Matt, centrado en su creencia católica del mundo, no considera que Stick esté en lo cierto y se resiste a creerlo… hasta que encuentra ciertas evidencias que le hacen cambiar de opinión.

La serie gana un plus de oscuridad con tanto ninja acechante y también influye en nuevas escenas de lucha, cada vez más espectaculares. Mientras tanto, Karen está obsesionada con buscar la verdad sobre Castle, lo que le llevará a introducirse en el mundo del periodismo como el añorado Ben Urich. Karen Page es uno de los personajes que sufre una evolución positiva en esta temporada para convertirse en una protagonista indiscutible, alejada de las tramas superheróicas, pero sin perder interés. Por su parte, Castle está en prisión donde recibirá información sobre su venganza de parte de un viejo conocido: el mismo Wilson Fisk. Fisk (casi convertido en Kingpin) quiere controlar la cárcel y allanar su salida, que ve próxima. Fisk quiere utilizar a Castle como arma a distancia: darle objetivos que coincidan con su venganza y que le eliminen enemigos, así cuando salga de prisión podrá controlar la ciudad sin oposición. Para ello utiliza a Blacksmith, un peligroso y desconocido personaje que fue el encargado de reunir a las bandas en el parque el día que la familia de Frank Castle fue asesinada. Las escenas en prisión están a un gran nivel, junto con la salida de Castle de prisión, pero no pasa lo mismo con la trama de Blacksmith, que reúne a Castle y Karen. Quizás esta sea la trama peor rematada de todas: demasiado rápida, poco trabajada, una mera excusa para terminar con la venganza de Castle. La presencia de Fisk siempre es de agradecer, aunque su presencia dure poco tiempo, pero nos recuerda que la amenaza siempre está ahí, cogiendo fuerza.

Todas las tramas abiertas confluyen en los últimos capítulos, donde deben enfrentarse a La Mano y evitar que Hell’s Kitchen y Nueva York caigan en sus redes.

Las series de Marvel se imbrican unas con otras así que las referencias son inevitables. En esta ocasión es Jessica Jones la serie con más ejemplos, desde las conversaciones con Claire Temple (Rosario Dawson), la enfermera que resulta ser el nexo de unión de todas las series, sobre un misterioso amigo indestructible, hasta el cameo de Carrie-Anne Moss recuperando su personaje. Hay otros guiños algo más ocultos, como la presencia de Investigaciones Alias en la ventana del despacho anexo a Nelson & Murdock.

Pese al cambio de showrunner, las expectativas, la reiteración de productos de superhéroes y lo complejo de construir una segunda temporada con la inclusión de personajes tan potentes, Daredevil sale airosa… y con holgura. Visualmente potente, con escenas de acción impactantes y unas tramas que se entrelazan con oficio, la segunda temporada del hombre sin miedo cumple y hace inevitable el maratón en Netflix para disfrutarla. Un capítulo detrás de otro, sin parar. Hay personajes que salen reforzados, como Karen Page y las nuevas apariciones, brillan, dejándonos el mejor Punisher visto hasta el momento y una Elektra que convence. La serie no se aleja en ningún momento de su ideario particular y añade nuevas tramas para explotar en las siguientes temporadas. También tiene sus puntos oscuros, como la resolución de la trama de Blacksmith o la caída del personaje de Matt Murdock, el menos interesante de la serie pese al buen trabajo de Charlie Cox. La serie viaja de la mano con los comics de Frank Miller (principalmente) y eso se agradece. Quizás sea el momento de volar alto y alejarse, buscar sus propios momentos.

La próxima parada de la unión de Marvel y Netflix nos lleva a septiembre, con la serie de Luke Cage. Las expectativas siguen por todo lo alto.

L.J.Zapico

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