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Crítica: Spiderman Homecoming by Elena Oteo.

Tengo que reconocer una cosa: mi verdadero Spider-Man es el de la serie de dibujos animados de Antena 3 (Piedad). Es por ello que cuando salió todo aquello del hackeo a Sony y lo que tenían pensado hacer Marvel con el futuro del Hombre Araña, todas mis esperanzas se pusieron en esta película. La aparición de Tom Holland en Capitán América: Civil War empezó a confirmar mis sospechas de que podía funcionar, y tras ver el film, por fin puedo decir en voz alta que este es el amigo y vecino que tanto he deseado ver en el cine.

El film de Jon Watts se sitúa justo después de los sucesos ocurridos en Civil War, donde nos encontramos con un Peter Parker con el objetivo puesto en su siguiente misión: impresionar a Tony Stark. Para ello tendrá que demostrar su valía en las calles de Nueva York, sin que su tía May ni la gente del instituto se enteren de quién es su álter ego.

Lo primero que he pensado al salir de la sala ha sido claro y directo: quiero volver a verla. Spider-Man: Homecoming me ha dado todo lo que esperaba de ella y mucho más. Desde los primeros minutos ya sabía que iba a ser una película que iba a disfrutar como una enana, y vaya si lo he hecho.

Watts presenta una historia ágil donde no se complica en el origen del personaje, sino que se centra en su evolución como superhéroe dentro del cuerpo de un adolescente. Desde el principio, la película cuenta con un tono de humor muy efectivo y sobresaliente, parecido al que llevamos viendo en el resto de películas de Marvel, y que en definitiva es la gran esencia de Spidey. Esto ha derivado en una transformación del resto de personajes ya conocidos por los fans, como por ejemplo el de la tía May (Marisa Tomei), que lo que pierde en candidez, lo gana en presencia. En lo referido a la acción, algunas escenas son de lo más impactantes y los efectos especiales que las acompañan están a la altura del Universo Marvel, aunque destaco una por encima de toda, y que prefiero no decir por no desvelar nada.

 

En lo que respecta a Spidey, la elección de Tom Holland es uno de los grandes aciertos, ya que por fin podemos ver a un chaval de 15 años con superpoderes. Holland ha conseguido mimetizarse con la esencia del personaje, y lo demuestra con creces delante de la pantalla. La némesis de Spider-Man tampoco podría haber sido mejor, ya que Michael Keaton no sólo muestra a un buen Buitre con ganas de destrucción, sino que también hace lo suyo con Adrian Toomer. Y poco tengo que decir de Jon Favreau y Robert Downey Jr., que aunque parece que solo aparezcan como una alianza con el resto de las películas del universo Vengadores, ofrecen un plus dentro de la trama, afianzando el éxito del trabajo de Holland (me he enamorado de este chico).

 

En definitiva, la vuelta de Spider-Man al universo que le corresponde, ha demostrado que lo mejor del superhéroe estaba aún por llegar. Con Homecoming, los fans de este personaje podemos respirar tranquilos, aunque tendremos que ver cómo se van desarrollando los acontecimientos, que nunca se sabe cuánto tiempo puede durar esta luna de miel.

Deberías ver el film si:

  • Obviamente mantienes una continuidad con las películas de Marvel.
  • Quieres ver las dotes “saltimbanquianas” de Holland (se comenta que ha hecho muchas escenas de acción).
  • Eres fan más de Tony Stark que de Iron Man.
  • Eres más de Tobey o Andrew (no sé si habrá alguien de este último). Dejarás de serlo.

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