survival zombie

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Crítica: Orgullo+Prejuicio+Zombis

 

Título original: Pride and Prejudice and Zombies.

Estreno en España: 1 de Abril de 2016.

Duración: 107 min.

País: Gran Bretaña/ EE.UU.

Director: Burr Steers.

Guión: Seth Grahame-Smith, Jane Austen, Burr Steers.

Reparto principal:   Lily James, Sam Riley, Jack Huston, Charles Dance, Matt Smith, Lena Headey.

Producción: Cross Creek Pictures, Sierra Pictures, Darko Entertainment,Handsomecharlie Films, Head Gear Films, MadRiver Pictures.

Distribución:  Tripictures.

Género: Histórico, Comedia, Terror, Drama costumbrista.

 

Sinopsis

Una plaga de muertos vivientes azota la Inglaterra del siglo diecinueve mientras un grupo de seis hermanas, azuzadas por su madre, buscan marido para cumplir con las buenas costumbres y posicionarse socialmente.

 

Crítica

«Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.»— Jane Austen, Orgullo y prejuicio, 1813.

 

«Es una verdad universalmente reconocida que un zombi con cerebro necesita más cerebros. » — Seth Grahame-Smith, Orgullo y Prejuicio y Zombis, 2009.

 

Creo que es importante ser honesto con el público que va  a leer una reseña y que hay que hacerle saber previamente de qué pié (o pies) cojea el crítico que redacta el texto para que los lectores puedan elegir, en función de su propio criterio, hasta qué punto pueden tener en cuenta las opiniones vertidas. Confieso por tanto no haberme leído la novela de Seth Grahame-Smith en la que está basada esta película, y admito también que hace más de quince años que visité la obra de Jane Austen que a su vez sirvió como base para ella. Además he de reconocer que no soy un gran fan del subgénero zombi, así que tal vez por todo ello haya quien piense que quizás yo no era la persona apropiada para haberme ocupado de la crítica de precisamente esta película en mi primera incursión en esta página. Sin embargo, siendo optimista, creo que como contrapartida a todos estos inconvenientes tal vez por otro lado todo este desligazón aportará una perspectiva digamos algo más pura a la hora de juzgar al filme exclusivamente en función de sus propios méritos y defectos, sin estar influenciado por expectativas de ningún tipo. Veamos qué podemos hacer.

Orgullo+Prejuicio + Zombis es una coproducción Británico-Estadounidense que parte de una sencilla pero descacharrante premisa: tomar aquella costumbrista historia contada por la mencionada Jane Asusten en la que se nos narraban las andanzas de un grupo de jovencitas de la baja burguesía rural británica de principios el siglo XIX para buscar marido y su camino a  la felicidad…y añadir al relato un contexto de mundo invadido por los zombis. De ese modo, el libro de Grahame-Smith fue acusado en su día de que su trabajo fue simplemente tomar el texto de Austen en un documento de Word y reescribirlo ligeramente para que encajase con los insertos en los que se exponía esa ambientación con muertos vivientes.

6

A partir de esto hay que ser muy claro: si uno es seguidor acérrimo de la obra de la autora de Sentido y Sensibilidad, y no tolera mucho las chuflas con ella, probablemente no disfrute con el filme. Las virtudes principales del libro original, el realismo en la descripción de ese entorno y la reclamación del derecho de las mujeres a buscar con sabiduría la felicidad por encima de ancestrales búsquedas casamenteras de matrimonios de conveniencia, aunque están presentes son aquí tan solo detalles por los que se pasa de puntillas. Los talentos que se reivindicaba en las protagonistas, fuera de los apetecibles para ser escogidas como esposa por alguien adecuado,  son aquí las habilidades para manejar armas variadas y cazar de forma espectacular a criaturas sobrenaturales. La gracia de la cinta de Burr Steers radica precisamente en el absurdo de asistir a cómo los diálogos redactados por Austen, (con su aparente cursilería y pompa desde una perspectiva llana actual) contrastan con las escenas de lucha contra zombis durante los que se producen, estando  tan solo ligeramente retocados con el propósito de que encajen para la ocasión. Y jugando a ese refinado juego, si uno decide aceptar esas reglas, la verdad es que la diversión es abundante. Y si no, pues la verdad es que se queda fuera. Yo elegí entrar.

Ya los títulos de crédito con los que la película abre consiguen captar nuestra atención: un paseo de la cámara a través de un recorrido por un ficticio e interminable libro de pop-ups de cartón en los que emergentes troquelados de aspecto inglés decimonónico nos ponen en antecedentes de la situación general. Y es que una plaga zombi llegada con la expansión de su imperio asola el territorio británico. Las hipótesis que los ingleses de a pie barajan sobre el auténtico origen de dicho mal, el detalle de que se usen artes marciales para combatirlo (pero que las de origen chino sean vista como vulgares, mientras que las procedentes de Japón son consideradas de buen gusto) en la cotidianeidad del día a día,  junto con el tono de la exposición despiertan nuestras primeras risas.

Nuestro gozo continúa durante el grueso de la película de un mismo modo: lo que se dice y cómo se dice contrasta de forma surrealista mientras se dice con el escenario de invasión zombi que se propone. Los personajes mantienen la compostura y una inverosímil flema inglesa ante una situación sobrenatural asumida como normal, apelando a la suspensión de la incredulidad del espectador, que si se rinde a la premisa disfrutará con el fino humor que le proporciona, pero que si se niega a ello probablemente sufra y sienta que se está insultando a su inteligencia.  Y no es así; como decía, es más bien cuestión de entrar en el juego. En este aspecto la cinta es muy superior a Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros, con la cual es imposible evitar una comparación: después de todo ambas parten de novelas del mismo escritor que mezclan de forma enajenada seres sobrenaturales con personajes y obras a priori en las antípodas de lo idoneidad para tal amalgama. Pero mientras que incomprensiblemente el filme  del presidente Estadounidense persiguiendo nosferatus cometía el flagrante error de tomarse en serio a sí mismo confiando como si fuesen sus fuertes la trama, los combates y el rodaje a lo videoclip, Orgullo+Prejuicio+Zombis no cae en esa trampa. No, aquí el producto es autoconsciente de su inherente disparate y lo usa a su favor. Por lo menos durante la mayor parte del metraje; pero ya llegaremos a eso.

2

No tengo claro cómo les sentará a los puristas del género zombi (una vez que ya hemos hablado de lo que pueden opinar los de Jane Austen) que aquí estas criaturas retengan parte de su capacidad de habla y raciocinio. En mi opinión es un hallazgo que permite memorables escenas y diálogos que de otro modo no tenían forma de haberse dado. Los enfrentamientos dialécticos del texto original, como decía, se ven complementados con combates de artes marciales. Resulta curioso y algo esclarecedor que se haya elegido no usar cables de forma patente en el estilo del cine Wuxia oriental, cosa que uno podría esperar, ya que, ya puestos, ¿por qué no excedernos del todo? Y es que parece que haya habido una cuidadosa reflexión respecto a la dosificación de un ingrediente que es la base del plato que nos ofrece la cinta, el esperpento, y en qué medida una ínfima dosis de más podría arruinar la película. La banda sonora de Fernando Velázquez se adscribe al tono de general de la obra, dándonos notas cómicas cuando es necesario…o poniéndose solemne y emotiva en momentos que sin embargo son intencionadamente surrealistas, contribuyendo por tanto a la diversión y al juego que propone la película.

Lily James consigue que no echemos demasiado de menos a una Natalie Portman que en un principio iba a interpretar el papel protagonista de Elizabeth Bennet y para el que se nos antoja que hubiese sido idónea. Un Sam Riley caracterizado como una mezcla entre un ídolo del brit pop, del EMO o el rock gótico mal entendido no acaba de darnos los matices del Fitzwilliam Darcy original de Jane Austen, por mucho que uno pueda querer refugiarse en que tal vez ya no existen debido al cambio de contexto e historial del personaje. Sin embargo su trabajo con la voz no es malo, y eso me lleva a recordar una enfática recomendación: esta película pide a gritos ser vista en versión original. Llámenme desconfiado o snob, pero me da la impresión de que traducida y doblada al español, o bien las gracias idiomáticas y de entonación se pierdan, o aún peor, terminen resultando rancias y cargantes al tratar de reproducirlas hablando en castellano antiguo todo el metraje.

7

Resulta genial la aparición dentro del reparto de reconocibles rostros salidos de populares series de televisión. Matt Smith, allá donde saturaba como el protagonista de Doctor Who dando la impresión de que en realidad estábamos ante una parodia, está aquí perfecto como Parson Collins, el despreciable clérigo que hace las veces de alivio cómico. Smith puede desplegar con él todos sus ticks habituales en consonancia con el repulsivo y ridículo personaje, sin miedo a excederse pareciendo insoportable, como lamentablemente le pasaba en la serie del Señor del Tiempo de Gallyfrey. Lena Heady, con su papel de Lady Catherine parece disfrutar de cada plano parodiando el rictus de desprecio y altivez que de vez en cuando asume como la Cersei Lannister de Juego de Tronos. Y Charles Dance, el padre de ésta en la serie basada en la obra de George R.R. Martin,  nos demuestra que es todo un actor con su interpretación del contenido pero entrañable padre de la familia Bennett, alejándose de la frialdad y vileza de su Tywin Lannister sin que nos chirríe ni le encasillemos.

Sin embargo, claro, no todo es perfecto en la película como parece que estemos transmitiendo. Pocas veces lo es. Quizás sea para no saturar reincidiendo en el mismo tipo de gracia hasta hacerla cansina, quizás simplemente por imposición del estudio o quizás simplemente se esté siendo fiel  a la novela de Grahame –Smith; el caso es que en el último tramo de la película se abandona ese tono de fino humor para dar paso a un final de rutinaria película de aventuras épicas contra monstruos. Es cierto que ese tránsito beneficia al ritmo y que la cinta quedaría encallada si no hubiese un cambio y permaneciese erre que erre con ese mismo chiste de lo esperpéntico del contraste zombis-costumbrismo decimonónico. Pero lamentablemente, lo que nos da en su lugar, a pesar de refrescar y aligerar, es muy poca cosa. Combates, batallas, asedios,  huidas, solemnes declaraciones de amor y por supuesto zombies, pero ninguno de esos elementos brilla aquí por sí solo y resulta bastante rutinario.  Y si buscan ustedes gore o incluso terror, aquí apenas podrán encontrar más allá de unas escuetas pinceladas de esos elementos. Una mezcla de resultado inocuo en esa última parte, para nada ultrajante, pero mediocre.

Una lástima, la verdad. Sin embargo, si nos vamos volviendo a acostumbrar de una vez a que las películas no son chistes y a que no dependen exclusivamente de su giro final para calificarlas, el conjunto de lo que hemos visto nos compensa de largo por ese rato en el que hemos dejado de tomarnos en serio a nosotros mismos como espectadores y hemos disfrutado a pesar de ello con una buena muestra de humor disparatado al tiempo que contenido e inteligente. Y no se olviden ustedes de la obligada escena post-créditos, claro. Huele a secuela.

 

 

 

 

 

 

 

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