Crítica a Zoe

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Ficha Técnica

– Título Original: Zoe

– Año: 2015

– Director: Ander Duque

– Guión: Ander Duque

– Fotografía: Ander Duque

– Música: Ander Duque

– Reparto: Zoe Gavira, Rosalinda Galán

– Género: Drama

– Fecha de estreno: –

Sinópsis

Gema se ha quedado sin trabajo. Su hija Zoe sueña con tener alas. Gema desea volar con ella, salir de ese lugar que asfixia, que alimenta el miedo. Ambas imaginan un nuevo hogar pintado de rojo, alejado del ruido, cerca de ellas mismas.

Crítica

El debut con una ópera prima en forma de largometraje siempre está repleto de errores que se deben ir corrigiendo a lo largo de una carrera. También se suelen encontrar hallazgos importantes que hagan dislumbrar el futuro como realizador, pero lo más importante es tener claro el que se quiere hacer y con que medios se cuenta. Este es tal vez el gran error de Ander Duque en Zoe, querer contar una historia en 90 minutos que perfectamente hubiera quedado mejor en 20 o 30 y más viendo los medios con los que contaba. El documentalista vasco alarga hasta la extenuidad una historia que no da más de sí por el escaso interés que reporta su excesiva cotidianeidad. Está claro que ha querido reflejar la crudeza de una madre soltera en paro, contarla tal como es sin artificios, pero al público hay que darle algo más (o por lo menos eso pido yo), vestirle la propuesta y no realizar un documental más largo de lo normal.

En Zoe echo en falta a parte de ritmo, una relación más creíble entre madre e hija pero sobre todo que ese sentido de contrareloj que nos marca el director en pantalla sea más patente. No tenemos la sensación real de que el final abrupto se vaya a producir, no hay unas referencias claras a que esa madre se vaya a ver desprendida de su pequeña, simplemente vemos pasar el tiempo entre ellas y la desesperación no es tan patente como nos debe parecer. A base de momentos íntimos se nos trata de transmitir el cariño de esta pareja, pero se denota que es una actriz con una pequeña que hace lo puede delante de una cámara. No siento que haya amor entre Zoe y su supuesta madre, no veo en ella una desesperación real por encontrar ese trabajo necesario para satisfacer las necesidades de la pequeña y lo peor, no tengo constancia hasta el final de que su separación penda tanto de un hilo como realmente sucede. Y achaco todo esto a que el director se dedica a rellenar el metraje con momentos íntimos anodinos, con supuesta realidad pero sin la crudeza necesaria para que empatice del todo con sus protagonistas.

La pequeña Zoe Gavira hace lo que puede, se puede hablar incluso de una naturalidad sobresaliente, pero queda patente en cada escena que está siendo guiada externamente con miradas que buscan consejo o referencias de que hacer. Rosalinda Galán, la actriz que hace de su madre, no transmite en ningún momento ser tal, más bien parece una amiga o familiar que no tiene un trato diario con ella. Y esto lo digo desde la propia experiencia como padre, se como soy con mi hijo en el día a día, en la cercanía, en mis conversaciones y no me he visto reflejado en este film, claro está que no sufro la situación de ellas pero es que esta tampoco me resulta creíble.

No voy a crucificar al film por la puesta en escena pobre, el presupuesto será el que es y se hace lo que se puede, incluso compro el que busque dar un aire de naturalidad. Eso sí, algunas decisiones en cuanto planos me parecen bastante cuestionables y la edición de sonido llega a cotas casi de vídeo familiar de los que tenemos cada uno en casa. La conclusión a la que llego es que nuestros recuerdos en forma de imágenes son muy emotivos para nosotros, pero si se los ponemos a un extraño le parecerán soporíferos y no entenderán el contexto en el que los vemos. Pues eso pasa con Zoe, que no es más que una sucesión de momentos previos a una separación de madre e hija por falta de recursos pero que vistos desde fuera carecen de ningún interés.

No me quiero quedar con mal sabor de boca y por ello debo recomendar la escucha de la Nana de Seco, tema principal compuesto por Ander Duque e interpretado por la propia Rosalinda Galán. Toda una delicia para los oídos de aquellos que gusten del flamenco experimental con tintes a La Carmen o algún reflejo del rock andaluz de Triana.

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