Crítica a ‘¡Shazam!’: La tormenta menos dispersa, más depurada, DC sigue buscando su estilo.

En otra época, fue el Western, allá por los años 50-60 del siglo pasado, luego le toco el turno a los espías bajo el telón de acero, un asunto que se extendió algo más de tres décadas, hasta que fue literalmente absorbido y devorado, en el peor de los sentidos, por el cine de acción, un género que ha mutado para traernos, gracias a esa maravilla visual incombustible, que representan los efectos generados por ordenador, a todos aquellos héroes de papel, que tímidamente comenzaron a asomar en la década de los 90, para acabar tomando la alternativa en el nuevo milenio, imponiéndose incluso a piratas saltimbanquis y robots gigantes transformables a su paso. 

Cada época cinematográfica tiene su estilo, el público elige y es soberano, y ya pocos dudan del poder de este tipo de producciones, que han generado una curiosa guerra entre gigantes, que tiene a DC como un evidente patito feo que llega tarde al baile, y se encuentra con la más guapa rodeada de toda la atención, una Marvel equilibrada y sobrada de experiencia en la comparación, que no necesita encontrar un estilo propio.

Quizá algo agotada en las batallas, a la franquicia no le queda otra que seguir reinventándose, y recurrir al humor, uno de esos reproches generales que no ha podido obviar, y que ya se encontraba presente en la reciente ‘Aquaman’, algo que queda reafirmado con este nuevo personaje, uno de los pocos que no es completamente desconocido para un servidor, que tuvo la suerte de niño de verle actuar, en aquellas fascinantes aventuras de papel junto a Superman, con el cual comparte bastantes similitudes. 

La buena noticia, es que parece que directores como David F. Sandberg, comienzan a ser ajenos a esa absurda lucha entre compañías, dejando a un lado todo rastro de pretenciosidad, en un esfuerzo por hacer un producto entretenido, salpicado de algunos homenajes retro tan de moda, que muestre cierta calidad formal pese a su marcado carácter comercial. 

Unos objetivos logrados parcialmente, gracias a un tono inconstante pero vigoroso, que recuerda en cierto sentido, aquella tormenta tan vibrante como dispersa que representaban los primeros títulos DC, pero con un aspecto visual y narrativo más depurado. El peaje a pagar en todo esto es obvio, esa falta de pesimismo y oscuridad que los más acólitos de estos personajes echaran en falta, condenados a un trabajo enfocado, de forma más que evidente, al público infantil y juvenil. 

Finalmente, en este reconocible universo hiper vitaminado de los superhéroes, ‘Shazam’ es a la vez tan mema como resultona, su relativa falta de pretensiones, expresada claramente en la sorna con la que Zachary Levy encara el papel protagonista, hará que los mas puritanos se lleven seguramente, y no faltos de razón, las manos a la cabeza. Para el resto, bastará con desconectar el cerebro durante algo más de dos horas, y dejarse llevar por su cuidado imaginario de fantasía. 











Etiquetas

You may also like...