Crítica a ‘Mula’: Clint Eastwood, leyenda viva del Séptimo Arte, firma su posible testamento como actor.

Con la palpable sensación, de estar ante los estertores fílmicos del último clásico vivo del cine norteamericano en activo, resulta bastante justo echar la vista atrás, y recapitular sobre los algo más de 60 años de la carrera de Clint Eastwood como actor y director, uno de los autores más reconocibles y comprometidos con la máxima calidad, dentro de la cinematografía contemporánea.  

No son pocas las obras maestras dentro de una filmografía tan extensa, que contiene igualmente algún altibajo, pero que siempre se contempla con satisfacción, gracias al enorme oficio de Eastwood, para evocar ciertos lugares comunes en el subconsciente cinéfilo, lo cual intensifica dotando de un convincente tono dramático, y cierta incorrección política a su trabajo. 

Basada en hechos reales, ‘Mula’ recorre parte la geografía norteamericana, suscrita a ese género de carretera que tan buenos resultados suele ofrecer en pantalla, basada en hechos reales, se presenta como un vehículo cómodo y manejable para el veterano realizador, que sobre su base, se permite añadir asuntos como la vejez o la familia, asumiendo el protagonismo del film, y haciendo incluso un esfuerzo autocrítico, que yuxtapone a la parte criminal de la historia, bastante menor en intensidad e interés, pero igualmente resuelta con alguna dosis de tensión genuina. 

Como factor determinante, Eastwood saborea el film como un sorbo largo de whisky añejo, envejecido a fuego lento, despertando ese gusto por las formas sencillas, las historias cercanas, que conectan con el público, a través de personajes que se expresan con naturalidad y credibilidad, también porque sabe rodearse de actores talentosos e implicados, como es el caso de un Bradley Cooper cada vez más en alza, que acepta aquí el rol secundario, junto a veteranos siempre cumplidores como Dianne Wiest o Lawrence Fishburne. 

Finalmente, y cerca ya de las 90 primaveras (cumple 89 años en mayo), Clint Eastwood, ‘El Serio’, como le llamaba mi mamá, es una de esas presencias capaces de justificar cualquier defecto de forma, se puede afirmar con garantías, que ‘Mula’ no uno de esos títulos memorables que acompañan la estrella del realizador, pero solo pensar que seguramente, podemos estar ante su último trabajo como actor, ya debería ser motivo suficiente para disfrutar tan celebrado encuentro, asomados a las puertas de eternizar pronto y definitivamente su imagen, como incuestionable leyenda del celuloide. 


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