Crítica a ‘Capitana Marvel’ : Entre #MeToo y el puro negocio, (probablemente sean lo mismo) y no por casualidad, un 8 de Marzo.

Con Marvel ya no sabe uno si fue antes el huevo o la gallina, sencillamente porque eso de destriparla para encontrarle las entrañas llenas de oro, ha desencadenado una explosión tan incontrolada de su universo, que ya resulta imposible abarcar mentalmente, todo lo vivido en algo más de una década. 

Con toda seguridad, esta Capitana surge en un momento idóneo, al menos para ciertos temas extra cinematográficos, tales como la defensa a ultranza de ese a veces desquiciado movimiento #MeToo hollywoodiense, que amenaza con barrer de un plumazo cualquier tipo de incorrección que le venga en gana, incluso juzgando asuntos ya archivados, que privan al Séptimo Arte de presencias tan necesarias como la del maestro Woody Allen, que para los que no lo sepan, fue declarado inocente de tales asuntos hace casi treinta años. 

En la búsqueda del máximo beneficio, Marvel sigue esa corriente, un 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, para traernos al último personaje definitivo para su trama, bien plagada ya de todas las presencias heroicas posibles, (también es cierto que con mayoría masculina) algo que no le supone un problema, a la hora de encajar en su lujoso mecanismo otro rostro supuestamente indispensable, con vistas a ese fin de ciclo que supondrá esa nueva y muy próxima entrega de Vengadores. 

A los mandos dos realizadores, Anna Boden y Ryan Fleck, que también ejercen labores como guionistas, responsables de dar forma a una idea ciertamente revolucionaria, que pretende iniciar una nueva vía en tan reconocible universo, ambientando su trama en la década de los 90, (los nuevos 80) con mas tesón que capacidad, todo hay que decirlo, y un sentido del humor excesivamente básico, pero que sabe recurrir hábilmente, cuando la cosa decae y se asoma al precipicio, a ese habitual equilibrio que suele portar el sello Marvel, muy rico y comprometido en ofrecer siempre la máxima calidad visual, así como un meridiano y sano entretenimiento. 

En el reparto, la oscarizada Brie Larson, se enfunda de forma adecuada, las mallas de este híbrido entre los gestos de Supermán, y las formas del icónico Capitán América, del cual parece tomar cierto relevo, bien acompañada por secundarios de la talla de Jude Law, o Samuel L. Jackson, siempre cumplidores en sus respectivos roles, y dando alguna replica interesante al máximo protagonismo de la actriz. 

Menos afortunada ha estado Larson con sus declaraciones previas al estreno del film, lo que nos devuelve a esa realidad incuestionable que dice, que todo exceso no hace sino debilitar cualquier idea o movimiento al que se suscribe, algo que por otra parte, no debe afectar al recorrido ni a la calidad de la cinta. 

Finalmente, y polémicas aparte, Capitana Marvel no se erige como un título fundamental dentro de tan particular universo, pese a los habituales destellos de talento visual mencionados, y a ese meridiano entretenimiento que ofrece, se muestra algo falta de energía en algunos momentos, seguramente por ese recorrido a marchas forzadas de un producto, que pese a las mejores intenciones, no siempre puede acertar plenamente en la diana.

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