Crítica a “Capitán América: Civil War”

Uno de los ejercicios más notables de hipocresía cinéfila, que ha generado esta alocada carrera de los grandes estudios, por colocar al máximo número de héroes de papel en un plano de acción real, surge de comprobar como se llenan varias salas un día antes del estreno oficial, a través del recurso de las 00:00 horas, momento mágico para hacer negocio, y también, como no, para descubrir a un buen grupo de aficionados malencarados, a los que reconoceréis por su gesto torcido y su bufido de desagrado con casi todo lo que ocurre durante el film, que se rasgan las vestiduras, algunas veces casi de forma literal, mientras prometen volver a ir al cine y repetir con la película…solo un par de veces más.

Un servidor no es para nada un experto en estos temas, pero cada vez tiene más claro que el espectáculo se encuentra, tanto dentro como fuera de la gran pantalla, en estas intempestivas sesiones golfas, por eso, y porque negar que Marvel ha alcanzado un punto de equilibrio que al menos, en su presentación y acabados, raya lo notable, también resulta un ejercicio de hipocresía similar al expuesto hace un instante, que al menos, este que os escribe, no piensa practicar.

La llegada a la franquicia de los hermanos Russo, Anthony y Joe, hace apenas un par de años, con “El Soldado de Invierno”, revitalizó indudablemente a una de las figuras más sosas, pero al mismo tiempo, indispensables, en el universo de Los Vengadores, y así, El Capitán América ha tomado el impulso necesario para ocupar su lugar de privilegio, contagiado por el entusiasmo de estos habilidosos realizadores, que pese a algunos defectos, derivados de esa misma vehemencia, han conseguido afianzar su impronta, hasta el punto de haber firmado para las próximas entregas corales del producto, que llevará como sobrenombre “Infinity War”, y cuyas fechas de estreno están fijadas a finales de la presente década.

En la búsqueda de algún reproche que se pueda efectuar en contra de esta “Civil War”, mencionar un bajón argumental a la mitad de su metraje, desprovisto igualmente de la carga de espectacularidad que acompaña a las mejores secuencias del film, estratégicamente insertadas el principio y al final de un show, que quizá comienza a acusar también un exceso de edad en algunos de sus participantes, manifestado en el rostro cansado que portan puntualmente, buena muestra de ese abuso en la producción, que también provoca por momentos, una misión imposible para el espectador medio, por esa incapacidad que plantea llevar al día todas las historias y referencias, congregadas en gran cantidad de títulos afines.

Por suerte, nuevos y jóvenes personajes, algo payasos, pero muy eficaces para completar lo que en el fondo, no deja de ser un sano entretenimiento de calidad, llegan al rescate con la cara lavada o casi recién estrenada, completando un reparto que evidentemente, toma partido, al menos por el momento, por sus ídolos más sagrados, esos mismos que ya se deben estar planteando una salida a tan complejo e incesante viaje.

Finalmente, la recomendación queda aquí más bien obviada, a estas alturas todo el mundo conoce a que se enfrenta cuando recurre a un blockbuster de la Marvel, una productora en el cenit de su poder, que no deja de añadir huevos de oro a su cesto particular, lo que posiblemente, despierta cierta envidia en algunos sectores, sabida lo mal que le sienta la felicidad ajena al ser humano. Para todos ellos, los que, por otro lado, nunca faltan a la cita, una recomendación, ser experto en algo no significa tener que atacar por sistema a toda adaptación, pensad que si las virtudes están por encima de los defectos, ya puede ser suficiente motivo para la celebración.

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