Cobra Kai, una delicia friki para nostálgicos.

Vale comenzaremos esta crítica diciendo que el día que anunciaron esta serie a mi personalmente ya me ganaron, asi que poquito me tenían que dar para que me quedara contento con esta “secuela” de Karate Kid. Pero no ha sido poquito, de hecho ha sido mucho, ha sido genial, un viaje de vuelta a los ochenta, pero no solo a película original sino a ese tipo de películas, en conclusión que me lo he pasado como un niño chico viendo este producto de Youtube Red pero vallamos a la crítica en si.

Cobra Kai es un producto de Youtube Red que nace y no lo disimula en absoluto, de la teoría que lleva años circulando y que en la serie Como Conocí a Vuestra Madre explicaba el gran Barney, Daniel Larussso era el malo de la historia y los Cobra Kai los buenos, al menos Johnny del que nunca habíamos visto su versión de la historia. Han pasado mas de treinta años desde el combate en el que Daniel utilizando la patada “ilegal” la grulla ganaba el torneo de All Balley y Johnny nunca lo ha superado, mientras que a Daniel todo le ha sonreído en la vida, un gran negocio, una buena familia, una gran casa y el respecto del pueblo a su rival todo le ha ido mal. Matrimonio arruinado, hijo repelente que no le soporta y un creciente problema con el alcohol, para colmo ahora le han despedido. Y cuando parecía que todo había tocado fondo, Miguel, el nuevo vecino le pide ayuda para defenderse de unos acosadores del instituto. Ahí es cuando ve la luz y tiene claro lo que hay que hacer, reabrir Cobra Kai para con sus valores de esfuerzo, golpear primero y no tener piedad poder arreglar a esta generación de “politicamente correctos”.

Y es que Johnny es lo peor, es el votante de Trump de libro y lo mejor es que lo sabe y lo tiene asumido, su mensaje no puede ser mas incorrecto y por eso cala tan profundo en sus alumnos y nos hace reírnos como nunca y lo mejor es que toda la inspiración para tomar las riendas de su vida, la saca de la película Aguilas de Acero. Como os digo NOSTALGIA EN ESTADO PURO.

Es una serie tan simple que es maravillosa, su mensaje es tan incorrecto que todos los adolescentes deberían de verlo para hacer pensar, y es tan nostálgica que Stranger Things nos parecerá un producto actual a su lado. Porque en vez de volvernos a los ochenta, nos lleva a un personaje que se ha quedado anclado en aquella época. Lo mejor sin duda los dos protagonistas, Willian Zabka y Ralph Macchio que están simplemente geniales y que da gusto verlos de nuevo en kimono, aunque las cosas como son, los años no les han tratado demasiado bien a ninguno de ellos. La historia de los chavales tampoco desentona y para colmo la serie acaba con un momentazo que nos hace desear que llegue la segunda temporada, un producto altamente recomendable para frikis y gente que disfruto de niño con Karate Kid pero que ahora quiere ser como nosotros un COBRA KAI.

 

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