28 FANCINE: FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO UNIVERSIDAD DE MÁLAGA. V JORNADA, ”TITO AND THE BIRDS’, ‘BORDER’, Y ‘ONE CUT OF THE DEAD’

18/11/2018

Como se suele decir, no hay quinto malo, y pese al nefasto día en lo climático, acontecido ayer en la capital malagueña, entonamos el no hay dolor para acometer otra jornada plagada de ofertas interesantes, que solo se vio algo deslucida por las actividades paralelas que requieren de buen tiempo.

La gran noticia, es que la afluencia de público a las salas del cine Albéniz no se vio resentida, pese al intermitente aguacero continuo al que nos vimos expuestos, y por ser el último día del fin de semana, previa a la vuelta al trabajo y a las clases, problema que en Fusion Freak no tenemos, gracias a que podemos escoger vacaciones para tan señalado acontecimiento.

Destacar la enorme calidad de las producciones escogidas en el día de ayer, que han elevado el tono general de un Fancine que a esta altura, ya caminaba sobrado de títulos de interés.

Para terminar, y antes de entrar en materia, la proximidad de los cortometrajes, todo un acontecimiento para esta casa, que supone una tradición camino de las tres décadas de antigüedad, nos hace tomar el penúltimo impulso de entusiasmo, con el que ir afrontado una recta final que ya se atisba en el horizonte, tras haber sobrepasado el meridiano de la programación ofertada en ésta 28 edición.

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Ánima Zone:

TITO AND THE BIRDS

El cine de animación sudamericano, comienza a asomar tímidamente la cabeza fuera del tiesto, muy lejos aún de poder competir con su hermano occidental, pero con un entusiasmo legítimo, que mantiene esa inocencia original que portaron, hace algo más de un siglo, los primeros artesanos de este noble arte.

Desde Brasil, se presenta ‘Tito and the Birds’, un film cuya vocación artesanal viene expresada con un estilo poco habitual en este tipo de producciones, la cual consiste en dar vida a una serie de pinturas al óleo, que cobran vida de manera apabullante, para ilustrar una historia infantil de menos peso y carácter algo básico.

Pese a todo, el film se deja ver con simpatía, e incluso se las arregla para introducir un leve concepto distópico apegado al momento actual, que versa sobre esa preocupante obsesión por la seguridad, que concretamente en el país carioca, y como uno de sus factores clave, ha acabado por elevar a la presidencia a un individuo de dudosa catadura moral.

Volviendo a sus virtudes, la capacidad visual del film es tan sorprendente, que la imaginación, al igual que los pájaros del título, vuela libre hacia recuerdos personales, que en el caso de este que os escribe, ha servido para emular algunas figuras grabadas en la memoria, de aquel mítico juego de Delphine Software llamado ‘Another World’, que muchos disfrutamos a principios de los 90 del ya lejano Siglo Pasado.

Por último, es una gozada dejarse atrapar por este entrañable lienzo en movimiento, que seguramente, habría hecho las delicias de aquellos pintores vanguardistas de finales del S.XIX y principios del S.XX, tal es la capacidad artística que porta tan exquisito trabajo, diseñado para perdurar en la memoria.

 

Largometrajes a Concurso:

BORDER

El director iraní Ali Abbasi, ha hecho grande aquella frase que dice que a la tercera va la vencida, y bajo bandera sueca, su segunda tierra natal, ha sabido construir un poderoso relato que avanza, como toda película que merece verdaderamente la pena, apuntando con interés y profundidad en varias direcciones.

A través de un relato del John Ajvide Lindqvist, escritor también responsable de aquel éxito cinematográfico que supuso ‘Déjame Salir’ (2017), una de sus novelas de Terror más conocidas, Abbasi respira las mejores esencias del cine nórdico, adaptando para si mismo un material, con el que se atreve incluso a desarrollar alguna idea propia, sin traicionar nunca los elementos que lo forman.

Construida bajo un esquema argumental impecable, el concepto primitivo, en constante contacto con la naturaleza helada y distante de un paisaje boscoso, presenta un escenario sorprendente, sobre el que debemos aprender a aceptar la grandeza del que es diferente, ese que se ve siempre obligado, seguramente por su contacto con una sociedad cruel y poco comprensiva, a destacar por encima de la media y mostrar un talento incuestionable.

Bajo ese envidiable equilibrio formal, la historia consigue adentrarse con éxito en un inquietante concepto ancestral, basado en terrores universales, que tienen base en la propia tradición nórdica, escenificando en ese punto, su férrea voluntad por alcanzar el máximo grado de solemnidad posible.

Imposible obviar el excelente trabajo de sus actores, sometidos a un esforzado maquillaje corporal de varias capas, que no limita lo más mínimo su capacidad para expresar un talento interpretativo, que debe hacer creíble el choque entre Tina y Vore, a los que dan vida Eva Melander y Eero Milonoff de manera envidiable.

Finalmente, y con el premio en ‘Un Certain Regard’, a la mejor película bajo el brazo, obtenido en el último Festival de Cannes, el recorrido que ‘Border’ debería experimentar, no es otro que el de alcanzar al máximo número de espectadores posibles, tal es la profundidad visual y narrativa de la que hace gala, y que indudablemente, la contempla como una de las mejores películas del año.

 

Asia en las Venas:

ONE CUT OF THE DEAD

En el cine siempre hay esperanza, con el subgénero zombie herido de muerte, tenían que ser los asiáticos, concretamente los japoneses, los que dieran el último destello de gloria, casi de modo conclusivo, a un caballo ganador para los amantes del terror moderno, que cumple este año alrededor de cinco décadas.

Con apenas 27.000 dólares de presupuesto, Shinihiro Ueda orquesta un particular Apocalipsis Z, rodeado de actores noveles con muchas ganas de demostrar su talento, que acaba desembocando en una explosión enérgica, capaz de modular su sentido del humor de forma gradual, hasta conseguir que el espectador, algo despistado al principio, acabe rindiéndose a su causa de manera absolutamente cómplice.

El amor al Séptimo Arte, es el motor de un trabajo modesto, pero tremendamente imaginativo, capaz de retorcer su historia a placer, y mostrarse original y fresco con un estilo, que sin ser propio, consigue asumir para su causa, de manera que parece que hubiera inventado esa pólvora cinematográfica.

El entusiasmo expresado a través del esfuerzo titánico que representa cualquier rodaje, con ese perseguido y endiosado plano secuencia sin cortes, que tantos realizadores han ambicionado a lo largo la historia del celuloide, y que incluso, como parte del sentido irónico de tan modesto trabajo, ocupa hábilmente el propio título de la cinta.

Finalmente, ‘One Cut of the Dead’ configura una impetuosa pieza de metacine, que además añade su carácter independiente a su fundamento, como envidiable producto pleno de entusiasmo, que antepone el talento a la necesidad de un abrigo comercial del que seguramente, y de haber dependido, habría acabado por lastrar parte del carácter libre y genuino del que el film hace gala.

 

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