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27 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Cuarta Jornada.

Día 5

12 de Julio de 2017

La experiencia Black & Chrome de Mad Max: Fury Road, es indudablemente, el plato fuerte de una jornada de domingo marcada por una afluencia de público bastante superior a lo esperado.

Estrenada en 2015, la brillante película del australiano George Miller encontró, en su salida doméstica justo un año después, el sueño del realizador por rodar el film en blanco y negro, una idea que bullía en su cabeza nada menos que desde el estreno del guerrero de la carretera en la década de los 80.

Una gozada volver a disfrutar de Fury Road en esta variante y en pantalla grande, todo un acierto de Fancine, que para nada nos hace descuidar el resto de propuestas que forman las diferentes secciones de un evento, al que nuevamente volvemos a enfrentarnos de forma maratoniana.

Para más información de sesiones y resto de actividades, no dudéis en acudir a la web oficial del festival:

 

WWW.FANCINE.ORG

 

SESIÓN INFORMATIVA

JUNGLE

Resulta bastante loable el esfuerzo del actor Daniel Radcliffe, por alejarse de la imagen de aquel afamado niño mago, su acercamiento al teatro y al cine independiente, incluso en facetas extremadamente experimentales, demuestran su compromiso por continuar, girando como esforzado participante, y casi a nivel planetario, de la rueda interpretativa.

Tras la cámara, el australiano Greg McLean, responsable de la estimable Wolf Creek, que da aquí un giro a su carrera, en un intento por perfeccionar uno de los puntos débiles de su trabajo como realizador, el perfil de personajes, tratado en esta jungla con más detenimiento e interés, lo que en parte, afecta al ritmo narrativo, pero al menos arroja una luz positiva, sobre ese adecuado aspecto dramático que debería acompañar a toda obra cinematográfica de calidad.

Con la odiosa etiqueta de estar basada en un hecho real, el film cuenta las andanzas de tres jóvenes aventureros a principios de la década de los 80, que contratan los servicios de un guía, el cual les promete adentrarlos en lo más profundo de la selva boliviana, donde conocerán a una misteriosa tribu perdida.

Un film que acaba por derivar en una auténtica batalla por la supervivencia, que recuerda aquello que decía el realizador alemán Werner Herzog, en su excelente documental “Mi Enemigo Íntimo” sobre la jungla, un lugar obsceno, húmedo y carnívoro, donde todas las especies vivas parecen perpetrar un continúo asesinato contra todo lo que les rodea.

Como principal virtud, el film funciona adecuadamente cuando activa los resortes de la soledad y la paranoia, se le va la mano con algunos flashbacks, pero en conjunto, culmina un sorprendente envoltorio visual, apoyado en un excelente trabajo de fotografía, y un montaje tan efectista como efectivo.

Finalmente, es bastante seguro que Jungle recordará títulos como “Naufrago” o la más reciente “El Renacido”, con las que comparte soledad y exposición física, pero también por el esfuerzo de su realizador, a la hora de convertirla en un producto genuino y diferente, lo cual es siempre digno de destacar.

 

SESIÓN INFORMATIVA

HOW TO TALK TO GIRL AT PARTIES

Parece que el británico Neil Gaiman, famoso escritor de fantasía e historietas, es un oscuro adorador del Punk, un movimiento que en otro tiempo se pudo considerar sectario o diabólico, por su carácter agresivo en la letra, el vestuario y la actitud de sus grupos sobre el escenario.

De todo ello, el director John Cameron Mitchell, trabajando mano a mano en el guión con Gaiman, se hace eco en esta enérgica fantasía, abrazando los dos conceptos, en una sola premisa, que encaja a la perfección por el marcado acento marciano del universo musical británico de finales de los años 70, del que consigue capturar, a grandes rasgos, y de una manera cinematográficamente comercial, el espíritu de libertad e inconformismo de la época.

Tres adolescentes fanáticos del punk, se cuelan en una casa donde se desarrolla una misteriosa fiesta, donde los invitados, parecen estar desconectados de la realidad, la cosa se complica cuando uno de ellos se siente atraído por una joven, que parece estar en rebeldía con la cúpula, que parece controlar el destino de tan peculiar grupo.

Un film que puede presumir de un comienzo vertiginoso, que sabe mantener el pulso y el interés hasta un desenlace emocional, que desgraciadamente, levanta el pie de su acelerador narrativo, echándose en falta bastantes más dosis de transgresión y mala uva, algo que por otra parte, no anula las buenas sensaciones de una propuesta simpática, dotada de un dinamismo ciertamente contagioso.

Mucha culpa de ello, tiene una cada vez mejor Elle Fanning, llamada a ocupar su espacio como diosa del Olimpo Hollywoodiense en un futuro muy cercano, su conexión sensorial con Alex Sharp es impecable, y hace creíbles unos personajes complicados gracias a la química y la naturalidad que sus interpretaciones desprenden. En el plano secundario, Nicole Kidman completa con un papel algo estrafalario pero cortado a su medida.

Destacar, en los apartados técnicos, el vestuario de Sandy Powell, toda una veterana responsable de películas como El Aviador, que con un diseño colorista y deslumbrante, consigue pasar por alto un diseño de producción industrial y bastante pobre, del que el realizador intenta igualmente disimular con una adecuada puesta en escena.

Finalmente, habría que recomendar el film a cinéfilos no excesivamente fanáticos del Punk, seguro que los Sex Pistols o Los Ramones, echarían la pota en la boca de todos los responsables de un trabajo, que sin ser memorable, se las apaña para resultar entretenido y moderadamente sorpresivo.

 

LARGOMETRAJES A CONCURSO

BETTER WATCH OUT

Una noche navideña, en el típico barrio residencial norteamericano, se torna una pesadilla para un joven, su niñera, y el mejor amigo de este, cuando unos desconocidos irrumpen en la casa sin motivo aparente.

Segunda película del australiano Cris Peckover tras Undocumented, un duro relato sobre la inmigración, sujeto a ese subgénero del thriller conocido como found footage o metraje encontrado, que llamo la atención en diferentes circuitos independientes y festivales varios en 2010.

Cambiando diametralmente de estilo, pero con la misma intención por dinamitar ciertas normas cinematográficas, Peckover se centra en otro subgénero, en este caso del terror, desde el que intenta desmontar las convenciones del slasher, presentando una historia que inicialmente se mueve sobre ese esquema.

Pese a todo, y de forma muy consciente, Better Watch Out pretende mostrarse como un trabajo bastante inclasificable, de otro modo, nunca hubiera pensado en girar tan abruptamente su trama, hasta desencajar los cimientos del film, moviéndose con cierta habilidad en ese concepto de escenario único, que tan buenos resultados suele dar para conseguir un clímax de suspense adecuado.

Del reparto, destacar la presencia de Virginia Madsen, protagonista, a principios de los 90 de Candyman, una de las más estimadas piezas de horror del cine de aquella década, aquí relegada a un plano secundario en favor de Olivia DeJonge y Levi Miller, muy convincentes en sus respectivos perfiles.

Una comedia negra disfrutable, bien rodada, y que apenas extiende su metraje a los 90 minutos de rigor, proporcionando un no tan sano, pero si suficientemente estimulante entretenimiento, que bien podría convertirse en una referencia de culto menor dentro de algunos años.

 

FANCINE SOBRE RUEDAS

MAD MAX: FURY ROAD (BLACK & CHROME)

Justo hace ahora treinta años, que echo el cierre una de las trilogías más originales e influyentes para la cultura popular moderna, todo aquel que haya perdido el norte en el yermo capital de “Fallout 3”, o en la pesadilla desolada y psicótica de “Borderlands”, debe gran parte de ese entusiasmo a “Mad Max”, y a George Miller, genio creador de un universo muy reconocible, que no solo pertenece al mundo del videojuego, extendiendo su alcance a casi cualquier expresión post apocalíptica que se precie.

La primera gran noticia de tan esperado regreso, es que Miller toma la sabia decisión de alejarse casi por completo de aquella fallida “Cúpula del Trueno”, y recuperar el discurso pesimista y brutal de “El Guerrero de la Carretera”, una de las grandes obras de fantasía de los 80, protegida bajo el marco incomparable de tan devastado futuro, en uno de los subgéneros más deseados por los cinéfilos nacidos bajo el signo de aquella década tan prodigiosa para el Séptimo Arte.

Es así como la abrasadora arena del desierto, el pestazo a gasolina quemada, y los vehículos oxidados y prefabricados de desguace, vuelven a tomar el protagonismo, mandando al carajo las sutilezas, y los discursos convencionales, Miller no engaña, ofrece una road movie sin tregua, se pasa el guión y los personajes por el forro, pero hace algo que otros realizadores no saben, y que sencillamente, se basa en recurrir a un imaginario visual tan potente, que inyecta una sobredosis de adrenalina a todo aquel que se acerque a sus imágenes de impacto.

Si a esto añadimos una estética sobresaliente, apoyada en unos apartados técnicos en los que destaca un trabajo de sonido brutal, y una banda sonora, a cargo de “Junkie XL”, encargada de propagar el contagio, no podemos más que celebrar un film que, posiblemente, se pierda en algún exceso, pero que finalmente sabe alcanzar un resultado optimo, recuperando sobradamente las mejores esencias de antaño, y justificando el sobrenombre de “Furia en la Carretera”, perfectamente ensamblado a la carrocería de su título.

Del inevitable traspaso de poderes, que transita del protagonismo de Mel Gibson al de Tom Hardy, sale ganador el primero, quizá por el factor nostalgia, cierto que el nuevo Max es puro músculo, y que el actor británico cumple, pero hay que ser honestos con el original, aunque por otro lado, el bueno de Mel nunca tuvo cerca la belleza y el carisma de Charlize Theron, en la piel de una sorprendente “Imperator Furiosa”, que viene a cumplir el viejo sueño de la actriz por dejar un testimonio válido en el cine comercial, tras sonados patinazos en subproductos – “Aeon Flux” – varios.

De “El Gran Humungus” a “Immortan Joe”, ya que hablamos de personajes, es imposible pasar por alto el haber recuperado un villano de tanto nivel, otro señor de la guerra, llamado a unificar las tribus más salvajes, y que vuelve a representar una amenaza contundente y visceral, acompañado de un grupo de acólitos sectarios, de los que se ha erigido como sumo sacerdote.

Para terminar, la poesía de Jim Morrison, líder del mítico grupo “The Doors”, con su tema “Riders on the Storm” (Jinetes sobre la tormenta), se antoja como el broche perfecto con el que despedir tan emocionante y colérica propuesta, sobre todo recurriendo a uno de sus párrafos, que pese a contar ya con más de cuarenta años de edad, desde que fue publicado a principios de los 70, parece que fuera compuesto ayer mismo en homenaje al film.

There’s a killer on the road (Hay un asesino en la carretera)
His brain is squirming like a toad (Su cerebro se retuerce como un sapo)
Take a long holiday (Toma unas largas vacaciones)
Let your children play (Deja que los niños jueguen)
If you give this man a ride (Si le das una vuelta a ese hombre)
Sweet family will die (La dulce familia morirá)
Killer on the road (Asesino en la carretera….)

 

 

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