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26 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Segundo Día.

11/11/2016

La muerte de un ya octogenario Leonard Cohen, poeta musical de la voz quebrada, al que al menos un servidor, descubrió a través del cine, en Asesinos Natos (1994), de Oliver Stone, ponía la nota triste en otra memorable y maratoniana jornada de Fancine, en la que las diferentes ofertas del programa, fueron cubiertas con el mejor criterio posible.

Cabe destacar, la asistencia a una versión musicalizada del clásico ¿Quién puede matar a un niño?, que corrió a cargo del grupo Metal Guilles, una experiencia diferente, un tanto atronadora en algunos momentos, pero igualmente satisfactoria en las escenas más contundentes del film.

Antes de entrar en materia, recomendaros que no dejéis pasar las actividades paralelas del Festival, para ponéroslo más fácil, os dejamos la imagen del programa oficial, señalando que las actividades de este fin de semana, bullen de actividad en los alrededores del Cine Albéniz, con talleres, concursos y propuestas varias, que seguro, y como viene siendo habitual, completarán la estrella de un certamen cada vez más al alza.

 

 

– Largometrajes a Concurso:

 

EQUALS

La distopía en el Séptimo Arte suele arrojar siempre una luz brillante sobre el género de Ciencia Ficción, como anticipo revelador de un futuro que está por venir, y también, como oportunidad única para experimentar con un esquema visual lleno de matices, que entreguen a sus responsables ese deseado ejercicio de estilo que persiguen la mayoría de cineastas.

Bajo esa voluntad, intenta moverse su realizador, Drake Doremus, a partir de un guión original de Nathan Parker, que sitúa su historia en una sociedad futura en la que se han erradicado las emociones, y se respira la máxima armonía, salvo para unos pocos, que experimentan lo que se conoce como enfermedad S.O.S, que en su última fase, provoca el suicidio del individuo.

Un argumento que recuerda en exceso a THX 1138 (1971), el primer film de George Lucas tras la cámara, que ya mostraba ese mismo tipo concepto distópico, incluso en el uso de una paleta básica de colores, que al igual que ocurre con Equals, recogía el blanco como tono imperante de un universo aún más aterrador, que se hallaba sumido bajo tierra.

Pese a ello, Equals se presenta bastante más pulcra en su aspecto estético, un tono aséptico, que parece contagiar al propio argumento, del que se echa en falta una mayor dosis de crítica social y política, relegadas en favor de un concepto romántico más propio de Romeo y Julieta, que de un verdadero tratado de consistente ficción futura.

Del reparto, destacar el buen trabajo de Nicholas Hoult, uno de los actores jóvenes más prometedores de su generación, que carga con la responsabilidad de hacer creíble la inexistente química con Kristen Stewart, su compañera de baile, una interprete con un único registro facial, perdida en lo contemplativo, y en un mar de miradas que amenazan con ahogar su limitado talento. Completan Guy Pearce y Jacki Weaver en el plano secundario, sólidos actores que desgraciadamente, no cuentan con excesiva presencia.

Finalmente, y como reflexión personal, da la impresión que esta historias, en manos de
Charlie Brooker, creador de la excelente Black Mirror, se hubiera ajustado a un metraje más breve, y a un tratamiento igualmente más memorable , que al menos, habría conseguido intensificar su mensaje, sin necesidad de extenderse en un desarrollo tan cercano al sopor.

 
– Proyección Musicalizada (Paraninfo):

 
¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1976)

Quizá la pregunta no sea la que plantea el título, es más bien, ¿que habría sido del gran Narciso Ibáñez Serrador, de haber nacido en nuestra época?, seguramente ya nos lo habría secuestrado Hollywood, tal era el talento de un creador capacitado para aterrar a toda una generación con sus Historias para no Dormir, que encontró, tras muchas producciones televisivas, la posibilidad de rodar un film a mediados de los 70, que diera rienda suelta a su oscura vena creativa.

Casi una década antes que Los Chicos del Maíz tomara forma en la gran pantalla, y sin plantearnos que fue antes, si el huevo de la novela de Juan José Plans, o la gallina del cuento de Stephen King, la historia de esta isla costera aislada del mundanal ruido, en la que los niños parecen haber enloquecido hasta el punto de atacar, de manera criminal, a todos los adultos de la misma, bien merece el reconocimiento de los mejores aficionados al cine de terror.

Con gran escasez de medios, pero mucha habilidad en la puesta en escena, Ibáñez Serrador construye un relato que aumenta sus revoluciones a medida que se acerca a un desenlace sobrecogedor, bien acompañado por una música muy bien escogida, y un grupo de niños inquietantes

No menos brillante, resulta el inicio a modo documental, donde se expone la barbarie de un planeta consumido, por aquel entonces, por varios focos bélicos, que además, aún conservaba cercano en la memoria El Holocausto Judío de la II Guerra Mundial. Un buen puñado de imágenes de archivo, que pueden arrojar algo de luz a ese exabrupto de histeria colectiva infantil, que se produce en el posterior desarrollo argumental.

Un trabajo honesto, que deja unas cuantas imágenes grabadas a fuego en la retina, sobre todo para aquellos que pudieran disfrutarla en la época de su estreno, cuando la audiencia era bastante más inocente, y no concebía horrores de tal magnitud, solo por eso, y porque aún conserva fresco su mensaje, ¿Quién puede matar a un niño? es una más que digna pieza de museo, además de espécimen único e incomparable de nuestra filmografía patria.

 

 
– Sección Informativa:

 

GODZILLA: RESURGENCE

Japón en la actualidad, una extraña criatura marina provoca graves destrozos en una área de la costa japonesa, las autoridades no saben como hacerle frente, y este es solo el principio, está a punto de mutar a un engendro aún más colosal e incontrolado, que amenaza con destruir Tokio, la capital del país.

La mítica productora Toho al rescate de su más legendaria criatura, ese sin duda debería ser el titular de un film que justifica aquello de que todo debe siempre quedar en casa, tras varias salidas del tono en el extranjero, algunas de ellas muy vergonzantes, el producto Godzilla regresa a las manos de los creativos japoneses, recinto que indudablemente, nunca debería volver a abandonar.

Cine de catástrofes, con el Kaiju por excelencia, realizado por especialistas en Anime, de la talla de Hideaki Anno, responsable de esa Biblia llamada Evangelion, y Shinji Higuchi, de El Ataque de los Titanes, dos autores consagrados, que dotan al monstruo de vida propia, en sus diferentes mutaciones, siendo la primera, previa a la definitiva y brutal aparición del engendro atómico, un claro homenaje a los diseños Toho originales, con esos ojos de muñeca inertes.

Como punto desfavorable, sobra algo de metraje para contar una historia demasiado técnica y descriptiva, lo que resulta agotador en muchas fases, unido a la batalla burocrática que genera la catástrofe, y que igualmente, pese a sus dosis de ironía y ácida crítica, resulta en exceso reiterativa, anulando en parte los logros que provocan sus más que consistentes escenas de acción.

Finalmente, recomendar Godzilla Resurgence a todos los amantes del cine de destrucción masiva, para los nostálgicos, contemplar como todo queda arrasado con el efecto King Kong, es equivalente a jugar una buena partida al Arcade: King of The Monsters, un flasback que irremediablemente, vuelve a nuestra retina mientras disfrutamos de imágenes tan potentes.

 

 
– Horror Zone:

 

SCARE CAMPAIGN

Un programa de bromas televisivas se encuentra en horas bajas, tras la llegada de un nuevo competidor en la red, ante tal perspectiva, la directiva de la cadena exige cambios más radicales, con la amenaza de cancelarlos, si no encuentran un modo de mejorar su oferta.

Desde las antípodas, en concreto Australia, llega esta curiosa cinta de terror extremo, que mezcla, con una escasa duración de apenas 75 minutos, elementos del género clásico, situándose sobre escenarios típicos, como son una morgue o un hospital mental abandonado, con efluvios del Slasher más actual, que bien podrían transitar desde Scream a La Purga, en un crisol donde todo vale, en ese búsqueda por sacudir al respetable de su butaca.

Muchas toneladas de sangre, alguna que otra imagen pasada de vueltas, muchos giros de guión, algunos previsibles, otros más cuidados, a sus casi noveles realizadores, Cameron y Colin Cairnes, solo parece importarles que su obra queda mínimamente impresa en la memoria, muestran habilidad al plantear el enrevesado tablero de juego, pero sacrifican mucha de la credibilidad del guión, en esa búsqueda por escenificar un gusto máximo por lo grotesco.

La recomendación queda por tanto destinada a los que, como un servidor, disfrutan del concepto salvaje en pantalla, un vapuleo consciente y deseado, que nos transporta en muchos de sus elementos, a algunos de los terrores que atesoramos desde nuestra más tierna infancia, por mucho que su valor cinematográfico, no sea comparable a ningún trabajo de autor.

 

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